Cada grano revela depósitos fluviales y mineralogías diversas. La plasticidad mejora con reposo, la chamota evita grietas, el torno pide ritmo y el modelado a mano escucha pausas. Cocemos a baja, media o alta temperatura según uso. ¿Qué esmaltes te emocionan últimamente?
Del sílice casi puro, con cal y sosa como fundentes, nace una masa incandescente que el soplador estira y enfría con temple controlado. El reciclaje de casco reduce huella y aporta color. ¿Prefieres superficies nítidas o burbujas juguetonas que delatan la mano?
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